
Psicóloga Sanitaria
Siempre me ha fascinado la complejidad humana: lo que sentimos, lo que nos mueve, lo que nos bloquea. Con el tiempo, descubrí que la psicología no solo me ayudaba a entender a los demás, sino también a mí misma. Ese interés, que empezó siendo natural y espontáneo, se convirtió en una vocación clara: acompañar a las personas desde una mirada humana, comprometida y consciente.
Me considero una persona sensible, intensa, cercana y en constante búsqueda. Llevo muchos años en mi propio proceso de autoconocimiento, lo que me ha llevado a integrar tanto mis luces como mis sombras, a cuidar a mi niña interior y a vivir desde un mayor equilibrio entre la mujer adulta que soy y la niña que fui. Este camino me enseñó el valor de sanar nuestras heridas de infancia, reconectar con el cuerpo y transformar la forma en la que nos relacionamos con nosotras mismas y con el mundo.
A lo largo de mi formación —que incluye el Máster en Psicología General Sanitaria, el Máster en Terapia del Bienestar Emocional, especialización en EMDR y acompañamiento a personas con autismo— he ido construyendo un enfoque integrador y holístico, entendiendo que cuerpo, mente, emociones y relaciones están profundamente entrelazados.
Trabajo desde la cercanía, la presencia y el respeto, creando un espacio donde puedas sentirte segura para expresarte tal y como eres.
Creo que el amor —como presencia, mirada incondicional y cuidado— puede ser una base poderosa para sanar.