¿Has notado el movimiento que trae consigo la llegada de la primavera?
Estamos caminando hacia la primavera. Todos los años entre el 20-21 de marzo tiene lugar el equinoccioo de primavera, un umbral donde el invierno termina de despedirse y la vida comienza a expandirse hacia afuera, dando paso a la temporada donde las horas de luz y de oscuridad se equilibran, literal y metafóricamente hablando.
Aunque quizás lo vivamos de forma silenciosa en nuestro día a día y no todas las personas seamos conscientes de ello, nuestro cuerpo, nuestra energía y nuestra psique sí lo están registrando.
Hoy, queremos invitarte a mirar este momento desde una mirada amplia y holística: biológica, psicológica, emocional y simbólica.
¿Qué representa el equinoccio de primavera?
El equinoccio ha sido celebrado por la humanidad desde hace miles de años como el renacimiento de la vida. Culturas de todo el mundo lo honraban como:
- El regreso de la fertilidad y la abundancia
- El inicio del ciclo agrícola
- El triunfo de la luz sobre la oscuridad
- Un tiempo de limpieza, renovación y nuevos comienzos
Es una festividad asociada al despertar de la tierra, de la energía y al potencial que comienza a germinar. Si lo observas con atención, quizás también puedas notar este impulso, dentro de ti.
Después de meses de introspección, recogimiento o lentitud a los que nos invitó el invierno… algo empieza a moverse, algo quiere salir, crecer, expresarse y autoafirmarse.
¿Qué puede estar pasando a nivel psicológico y emocional?
La primavera al igual que cambia el paisaje también influye en nuestro mundo interno, es decir, en nuestro sistema nervioso y en nuestro estado emocional.
Algunas experiencias que muchas personas reportan en esta fase:
- Más energía… pero también inquietud o ansiedad
- Sensación de querer hacer cambios o tomar decisiones
- Impaciencia por “salir” después de un periodo más introspectivo
- Mayor sensibilidad emocional
- Necesidad de orden, limpieza o renovación (eso puede que lo notes en los cambios de todos los cambios de ciclo)
- Creatividad y nuevas ideas
- Astenia primaveral, que aunque no se considera una patología como tal, si es reconocida en los estudios cómo un trastorno temporal de adaptación a las nuevas condiciones ambientales por el cambio de horario, el aumento de las temperaturas o la humedad. Algunos de sus síntomas más comunes son cansancio, somnolencia diurna, falta de energía, alteraciones del sueño, irritabilidad, ansiedad, pérdida del apetito, cefaleas…
Todos estos cambios son debidos a que tenemos un reloj biológico que no sigue el ritmo de las horas del reloj sino que está sincronizado con los ritmos de la naturaleza.
Desde la psicología holística, entendemos este momento como una fase de transición, adaptación y renovación del mundo interno al mundo externo.
Pero aquí queremos señalar algo importante. No se puede predecir ni controlar por qué unas personas lo viven de una manera o de otra, por qué unas sufren de astenia primaveral y otras no… lo que podemos hacer es aprender a escucharnos y acompañarnos con cuidado. Observando lo que vamos viviendo y atendiendo lo que vamos necesitando.
La primavera no exige que florezcas rápido. La naturaleza no tiene prisa. Primero germina, luego enraíza, después crece y esto puedes hacerlo en cualquier momento. Tu proceso también puede ser suave.
Algunas preguntas para observarte en este tránsito del año
Antes de lanzarte a hacer más, este es un buen momento para preguntarte:
- ¿Qué parte de mí está despertando ahora? ¿Qué área de mi vida está más activa?
- ¿Qué ideas, deseos o intuiciones han aparecido en los últimos meses?
- ¿Qué ya no quiero seguir arrastrando del invierno?
- ¿Qué necesito para llevar a cabo el cambio en mi vida? ¿Qué pequeña acción puedo empezar a hacer?