Crema reparadora de invierno
Nutrición de invierno como acto de autocuidado y regulación.
El invierno no es solo una estación del año, también es parte de tu ciclo fisiológico y emocional. Las horas de luz en el día disminuyen, con ello el cuerpo reduce su ritmo y nuestro sistema nervioso está más sensible y la energía es menor. Esta es una de las razones por las cuales muchas personas que se marcan muchos objetivos y retos no tienen una motivación o energía tan potente, porque no tienen en cuenta este dato.
Desde la nutrición, el autocuidado en invierno no pasa por “comer menos” ni por depurar, sino por sostener. Sostener y cuidar mucho de tu energía, las digestiones, el estado de ánimo y el vínculo con el cuerpo. Y eso se logra a través de alimentos que regulan, no que exigen.
Los platos calientes, de cuchara, las texturas cremosas y lo sabores suaves tienen una base neurofisiológica clara: favorecen la activación del sistema parasimpático, facilitan la digestión y generan una señal de seguridad interna. No es solo lo que comemos, sino cómo lo comemos: despacio, sentados, con presencia, con calor.
A nivel nutricional, los carbohidratos complejos aportan energía estable y reducen la reactividad emocional asociada a las fluctuaciones glucémicas. Las proteínas de buena calidad sostienen el sistema nervioso y la sensación de saciedad real. Las grasas saludables envían al cerebro un mensaje claro de suficiencia, disminuyendo la necesidad de seguir buscando estímulo o comida. Y los alimentos ricos en fibra y prebióticos cuidan el eje intestino–cerebro, tan implicado en el estado de ánimo y la regulación emocional.
Pero el autocuidado no está solo en los nutrientes. Está en el gesto. En elegir un plato que abriga, en permitir una pausa antes de comer, en escuchar qué necesita el cuerpo en esta etapa del año. Nutrirse en invierno no es controlarse mejor: es tratarse mejor.
Desde esta mirada, la alimentación deja de ser una herramienta de corrección o exigencia y se convierte en una forma cotidiana de acompañarse, de tratarse con amor.
Transformar el comer de forma automática por un acto consciente de regulación y respeto por el propio ritmo, y al cuerpo. Porque en invierno, más que rendir, el cuerpo necesita sentirse a salvo.
INGREDIENTES
- 500 g de calabaza o boniato
- 1 puerro grande
- 1 cebolla mediana
- 1 patata mediana (150 g)
- 1 cucharada sopera de AOVE
- 1 rodaja pequeña de jengibre fresco (1–2 cm)
- ½ cucharadita de cúrcuma
- 1 pizca de pimienta negra
- 1 cucharadita rasa de sal marina
- 750 ml de agua o caldo vegetal suave
- 3 huevos (1 por ración)
Opcional al servir:
- Semillas de calabaza o sésamo
- Un chorrito extra de AOVE
- Unas gotas de limón
PREPARACIÓN
Limpiar y preparar alimentos:
- Corta la calabaza, la patata, el puerro y la cebolla.
- Sofríe puerro y cebolla con el AOVE a fuego medio–bajo 5–7 min, sin dorar.
Cocción
- Añade calabaza, patata, jengibre, cúrcuma y pimienta.
- Incorpora el agua o caldo y la sal.
- Cocina 20 minutos hasta que esté tierno.
Triturar
- Tritura hasta lograr una textura cremosa y envolvente.
Huevo
- Cuece los huevos 6–7 min (yema ligeramente cremosa) o póchalos.
- Sirve la crema caliente y añade 1 huevo por ración.
VIDEO
Para tres raciones
Valor nutricional + emocional
Aportan energía de forma progresiva y ayudan a sentirnos saciados sin pesadez.
En invierno, este tipo de alimentos ayudan al cuerpo a entrar en calma y a mantener la energía durante más tiempo.
Es una proteína completa que ayuda a sentirnos satisfechos y con más fuerza.
Aporta nutrientes importantes para el cerebro y el sistema nervioso, por eso suele dejar una sensación de estabilidad y bienestar.
Ayuda a que la comida sacie de verdad y a que el cuerpo se sienta cuidado.
Las grasas saludables envían al cerebro el mensaje de que hay suficiente, reduciendo la necesidad de seguir comiendo.
Facilita la digestión y aporta sensación de abrigo interno.
Comer caliente ayuda a relajarnos y a comer más despacio.
Tomarse el tiempo, sentarse y prestar atención a lo que comemos también nutre.
No es solo el alimento, es el gesto de cuidarse.