Duelo perinatal

En nuestra sociedad la muerte sigue siendo un concepto tabú, nos cuesta mucho hablar de ello y también acompañar a las personas que están pasando por un duelo. Si hablamos de muerte perinatal, todavía mucho más, son duelos silenciados en los que las personas que los sufren se sienten muy solas e incomprendidas.

Pese a que no es habitual hablar de ello, no podemos olvidar que alrededor de un 25% de los embarazos terminan en un aborto espontáneo y que un 2% de las mujeres sufren una perdida gestacional tardía, esto es, a partir de la semana 22 de embarazo.  Cuando hablamos de pérdidas perinatales, también se incluyen las interrupciones voluntarias del embarazo por diversos motivos,  que sean voluntarias no hace que sean menos dolorosas. Con estos datos, no es extraño que lo hayamos vivido en primera persona o conozcamos a alguien que sí, es una realidad más común de lo que pensamos.

No importa el momento en el que suceda la pérdida del bebé, da igual si ocurre en la semana 8, en la 15, en la 24, o en el momento del parto, tu dolor es siempre igual de válido. De hecho, hay estudios que nos dicen que mayor edad gestacional del bebé no necesariamente implica un duelo más complicado, es decir, que podemos encontrar personas con duelos complicados tras haber perdido a su bebé a las 8 semanas y sin embargo, otras personas elaborar su duelo de forma saludable tras una pérdida en el tercer trimestre.  Hay muchos factores que pueden llevar a que un duelo se complique, uno de ellos es el acompañamiento y apoyo recibidos en el momento de recibir la noticia y atravesar el procedimiento correspondiente. Por ello es de vital importancia que los profesionales sanitarios que acompañan en estos momentos tan duros, se formen de manera específica para proporcionar un trato adecuado a estas mujeres y sus familias.   

Cuando estamos esperando un bebé, imaginamos cómo será físicamente, a quién se parecerá, su personalidad, imaginamos el primer paseo juntos, sus primeras navidades… dejamos nuestra mente volar imaginando ese ansiado futuro y cuando la pérdida llega, todo ese proyecto de futuro también se rompe.

Como decíamos al inicio, a las personas nos cuesta acompañar el dolor de los demás y desde nuestra mejor intención tratamos de decir algo que haga sentir mejor a la otra persona. Así, muchas mujeres y sus familias tienen que enfrentarse tras la pérdida a escuchar frases como, “mejor ahora que más tarde”, “eres joven, seguro que vuelves a quedarte embarazada”, “todo, pasa por algo”, “seguro que venía mal, es mejor así” y un largo etcétera, que lo único que hacen es invalidar el dolor y dejar a las mujeres con una enorme sensación de incomprensión e inadecuación por sentir lo que sienten. 

Si estás pasando por un duelo tienes que saber que encontrarse en estado de shock y negación,  sentir rabia, culpa o tristeza, es completamente normal durante el duelo y puedes sentirlas todas o solo algunas, que aparezcan de manera aislada o todas juntas. El duelo no es un proceso lineal y puede haber días y momentos en los que estés mejor y parezca que vas mejorando y otros en los que vuelvas a sentirte como al inicio. Todo está bien, todo es válido, es tu proceso y te animo a transitarlo con compasión y amabilidad hacia ti misma.

No debemos olvidarnos que aunque la madre es la que vive todo en primera persona, la muerte del bebé también va a generar un duelo legítimo en otras personas. Empezando por el padre por supuesto, que también ha perdido a su hijo o hija,  pero también en el resto de la familia, como los hermanos si los hubiera, los abuelos o los tíos del bebé. El que la muerte sea algo tabú, interfiere con que el resto de la familia pueda también llevar a cabo su propio proceso de duelo, en ocasiones no expresan su dolor por sentir que ellos no tienen derecho o por no hacer que los padres lo recuerden. Muchas personas, optan por no volver a hablar del tema y hacer como si nada hubiera pasado y ese bebé nunca hubiera existido.  Lo que nos dice tanto la evidencia científica, como la experiencia es que hablar del dolor, de la experiencia de cada uno, y tener presente al bebé suele facilitar la elaboración del duelo.

Cada persona  afrontará la pérdida de una manera distinta y aunque sea un momento doloroso no todas las personas van a necesitar recibir atención psicológica.

¿En qué casos puede ser recomendable pedir ayuda?

Si sientes que no has podido expresar tu dolor y necesitas un espacio seguro para hacerlo.

Si tienes síntomas de ansiedad, depresión o reexperimentación de lo sucedido que se alargan en el tiempo y que están interfiriendo con tu día a día. Estos síntomas serían compatibles con un cuadro de estrés postraumático.

Al hilo de la anterior, si además de la pérdida de tu bebé, has sentido que sufriste violencia en algún punto del proceso.

Si crees que te podemos ayudar, o tienes alguna pregunta, no dudes en contactar con nosotras.

¿Qué es la psicología perinatal?

La psicología perinatal es la rama de la psicología que estudia los aspectos psicoafectivos que están relacionados con la concepción, el embarazo, el posparto y la crianza más temprana, sin dejar de lado el contexto en el que todo ello está ocurriendo.  No es lo mismo ser madre con 19, que con 28, ni tampoco serlo en España que en Kenia o en Perú, como tampoco dentro de un contexto de precariedad laboral y con tu familia en otra ciudad que teniendo un buen trabajo,  prestaciones por maternidad y disponer de apoyo de tu familia. El hecho puede ser el mismo, pero lo que conlleva no.

En consulta podemos trabajar desde el primer momento que la idea de ser madreo padre se cruza por nuestra cabeza, las dudas que se puedan tener al respecto, la indecisión, o incluso el duelo por la no maternidad. También acompañamos a mujeres o parejas que están en búsqueda de embarazo, en procesos de reproducción asistida, o que han vivido alguna pérdida gestacional.  Además, algo muy común en nuestro trabajo, es ver casos de ansiedad o depresión durante el embarazo y  el posparto. Por desgracia, otra realidad frecuente, es encontrarnos con mujeres que durante su parto han sufrido algún tipo de violencia obstétrica y que consideran el nacimiento de su bebé como una vivencia traumática, nuestra labor será acompañar en el proceso de sanación de esa profunda herida.

Con la llegada de un nuevo miembro a la familia, se mueven muchas cosas, supone un gran cambio vital y a veces la adaptación no es fácil y se hace necesario pedir ayuda, tanto a nivel individual como de pareja.

Las mujeres atraviesan durante el embarazo y el posparto una serie de cambios a nivel físico, hormonal, emocional y cognitivo que hacen que esta etapa sea un momento de gran vulnerabilidad psicológica, por lo que en muchas ocasiones se hace necesario un acompañamiento profesional para poder lidiar con ello de una forma saludable y adaptativa.

Cuando pensamos en psicología perinatal, mucha gente piensa en la madre y en el bebé, pero los hombres o parejas no gestantes, también viven una transición que no está exenta de dificultades. La aceptación del nuevo rol, el ajuste de expectativas, los cambios en la pareja… son aspectos que pueden removernos y precisar en algún momento de la visión de un profesional que nos acompañé.

La mirada perinatal es muy amplia,  lo relatado aquí son solo algunas de las cosas que más vemos en consulta y con las que podemos ayudarte.

La psicología perinatal es para ti si..

 

  • Si tienes dudas acerca de tu deseo de ser madre o padre.
  • Si estás en proceso de búsqueda de embarazo y no llega.
  • Si te encuentras inmersa en tratamientos de reproducción asistida y te está pasando factura a nivel emocional.
  • Si durante el embarazo se están removiendo en ti cosas de tu propia historia que creías superadas.
  • Si tienes síntomas de ansiedad o depresión que no te dejan disfrutar de tu embarazo o posparto.
  • Si has tenido una o varias pérdidas gestacionales, si tu bebé ha fallecido durante el parto o a los pocos días de nacer.
  • Si estás en búsqueda de embarazo tras una pérdida.
  • Si has vivido un parto traumático, con o sin violencia obstétrica.
  • Si estás viviendo tu posparto con una gran sensación de soledad y culpa.
  • Si en tu pareja estáis atravesando dificultades tras la llegada del bebé.
  • Si te preocupa el vínculo que estás estableciendo con tu criatura.

Si consideras que te podemos ayudar, te esperamos en Espacio Lasai.
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